top of page

¿Su equipo directivo está alineado, o solo está de acuerdo?

  • Writer: Jessica García Sepúlveda
    Jessica García Sepúlveda
  • Apr 29
  • 4 min read


¿Su equipo directivo está alineado, o solo está de acuerdo?

El 67% de las estrategias bien formuladas fracasan no por la estrategia misma, sino por su ejecución (Harvard Business Review). Y un dato aún más revelador: cuando se mide la alineación real entre los equipos directivos y la estrategia de la empresa, los ejecutivos creen estar alineados en un 82%, pero la realidad es apenas del 23%; casi cuatro veces menos.


Esa brecha, entre lo que los líderes creen que está alineado y lo que realmente lo está, es donde mueren la mayoría de las estrategias. Y, sin embargo, cuando una organización empieza a fallar en la ejecución, la primera reacción suele ser la misma: "nos falta comunicación". Se programan más reuniones, se envían más correos, se abren más canales, se contrata a alguien que ordene los flujos.


Pero pasan los meses y la ejecución sigue siendo inconsistente; las decisiones no se sostienen, las prioridades cambian y cada área avanza a su propio ritmo.

Entonces vale la pena hacerse la pregunta incómoda: ¿el problema es la comunicación, o es que el equipo directivo nunca estuvo realmente alineado?


Una organización no se desordena en la operación, se desordena en la cima.

Llevo años acompañando comités directivos y he visto un patrón repetirse en empresas de todos los tamaños, incluidas universidades, hospitales y corporativos familiares: cuando un comité directivo no ha acordado explícitamente quiénes son como equipo, qué priorizan, cómo deciden y qué comportamientos sostienen esa coherencia, lo que pasa abajo es totalmente predecible.


Cada directivo interpreta la estrategia desde su trinchera, lo que parece coherente en cada área deja de serlo en conjunto. Y la organización empieza a operar como una colección de esfuerzos individuales bien intencionados, en lugar de como un sistema.


Estas son las señales que rara vez se nombran en voz alta, pero que cualquier CEO honesto reconoce:

→  Los acuerdos de la sala de juntas se reinterpretan en los pasillos.

→  Los temas difíciles se postergan reunión tras reunión.

→  Las juntas se llenan de reportes, pero no producen decisiones.

→  Los equipos reciben mensajes distintos según quién los comunique.

→  Aparecen iniciativas paralelas que nadie autorizó pero todos toleran.


"En las organizaciones, solo tres cosas suceden de manera natural: fricción, confusión y bajo desempeño. Todo lo demás requiere liderazgo." — Peter Drucker

El costo no es operativo. Es estratégico.

Cuando no hay alineación directiva, lo primero que se dispersa son los recursos. Las iniciativas se duplican, a veces se contradicen, y el tiempo se diluye en retrabajo silencioso. Los costos suben y la velocidad de decisión baja.


Pero el daño más profundo no aparece en los estados financieros: se erosiona la credibilidad del liderazgo. Los equipos dejan de tener claridad sobre qué es importante, qué es negociable y hacia dónde se avanza realmente.

Y cuando los equipos pierden esa claridad, la estrategia más brillante del mundo se queda en una presentación de PowerPoint.


Los datos del 2025 State of Strategy Execution Report lo confirman con dureza: el 68% de los líderes admite que sus equipos no están realmente alineados con la dirección estratégica de la organización, y el 74% reconoce que sus estrategias no se traducen bien en acciones concretas.


Comunicación no es alineación y confundirlas sale caro.

Aquí está la distinción que cambia todo: La comunicación informa y la alineación ordena.

Una empresa puede comunicar perfectamente una estrategia mal alineada. Puede tener newsletters impecables, material bien producidos y presentaciones trimestrales con gráficas elegantes. Pero si no existen acuerdos explícitos entre quienes lideran, esa comunicación solo amplifica la confusión a mayor velocidad y con mejor diseño.


La alineación, en cambio, es más profunda y mucho menos visible. Se construye con cuatro tipos de acuerdos:


1. Prioridades compartidas que el equipo defiende incluso cuando duele.

2. Criterios de decisión que permiten resolver dilemas sin volver a la sala de juntas.

3. Roles definidos sobre quién decide qué (no quién opina sobre qué).

4. Comportamientos no negociables que el comité modela con disciplina.

Como lo plantea Patrick Lencioni: "Si todo es importante, entonces nada lo es." La alineación obliga al equipo a tomar la decisión más difícil del liderazgo: elegir.


Cómo se ve una organización realmente alineada

Cuando ese nivel de alineación existe, los cambios son visibles desde afuera:

✓  El equipo directivo opera con enfoque, no con ansiedad.

✓  La confianza interna aumenta y, con ella, la velocidad de decisión.

✓  Las prioridades se sostienen incluso cuando aparece la urgencia del mes.

✓  Las áreas dejan de competir por recursos y empiezan a coordinarse.

✓  La organización avanza como un solo sistema, no como múltiples direcciones en paralelo.


En ese punto, la estrategia deja de ser un documento que se revisa una vez al año y se convierte en una práctica diaria. Los equipos saben qué hacer cuando el CEO no está en la sala. Y eso, no el organigrama, no el plan, es lo que define a una organización ejecutora.


¿Por qué es tan difícil lograrlo desde adentro?

Aquí hay una verdad incómoda que cualquier comité directivo experimentado conoce: las dinámicas internas, las historias compartidas y los roles existentes suelen impedir las conversaciones que más se necesitan.


Hay temas que no se nombran porque incomodan. Hay personas a las que no se confronta porque "siempre han sido así". Hay decisiones que se posponen porque revelarían un desacuerdo de fondo entre dos vicepresidentes que llevan diez años trabajando juntos. Por eso, en muchos casos, una mirada externa acelera el proceso. No para sustituir el liderazgo, sino para sostener la objetividad cuando la conversación se pone tensa, hacer visibles los puntos de fricción y estructurar acuerdos que, de otra forma, tomarían años en consolidarse.


No la tecnología. No la estrategia. No el capital. La capacidad del equipo directivo de operar como un equipo de verdad.


Para el CEO: el cambio de mentalidad que importa

Si usted dirige una empresa, una universidad o una unidad de negocio, hay una pregunta que vale la pena hacerse esta semana: ¿Mi comité directivo está alineado, o solo está de acuerdo en público?

Porque son cosas distintas, estar de acuerdo en público y reinterpretar las decisiones en privado es la forma más cara de no estar alineado.


La alineación directiva no es un resultado, es una práctica.

Se modela desde la dirección, se sostiene con disciplina y se construye en las conversaciones que hoy probablemente no están ocurriendo. Porque antes de transformar una organización, hay que alinear a quienes la lideran.


Ahí es donde realmente empieza la ejecución.

Si este tema le hace sentido para su comité directivo, me encantaría escuchar su experiencia. ¿Cuál es la conversación que su equipo lleva tiempo postergando?

 
 
 

Comments


bottom of page